miércoles, 8 de febrero de 2012

Besitos y libros

Peli esá que me lo comoooooo.....!!!

Lleva unos días de lo más besucón y a mi se me cae la baba literalmente cuando me da sus besos llenos de babas. Cuando más besos reparte es en la cama, se los da hasta a los perros.

Ayer estuve haciendo limpieza en el amario, guardando ropita que ya no le vale... Qué pena me dió, por dios... Se me cayó hasta alguna lagrimita. Increible la cantidad de ropa que guardé, quedó el armario irreconocible. Y aproveché para sacar ropita de la que le regalaron al nacer, que me descuido y poco más y ya no la puede usar. Lo del año le queda justo, y eso que todavía no lo ha cumplido. Ya le queda poca ropita de esa, un par de pijamas de 18 meses y alguna camiseta.

Y estoy haciendo una mega limpieza en su cuarto, aver si saco espacio de algún lado. Hemos comprado una estantería (¡POR FINNN!) para mis libros, que estaban desperdigados por toda la casa. Es lo malo de estar con alguien que detesta leer, y que en su casa no hay ni una estantería, ni sitio para ponerla...

Y yo tengo muchos libros. Muchos muchos muchos. Algunos estaban en una que habíamos puesto en la pared de la habitación de Peli, pero era muy pequeña y ahora está para las cosas de Peli.  Hemos quitado un mueble del salón que no servía para nada y ¡voilá! mi adorada estantería nueva ya está completa. El papá de Peli ya está poniendose nervioso porque ha quedado claro que esa estantería, pese a ser muy grande, se queda peque para mis libros.... y ahora si que no hay sitio ya para otra, y todavía tengo muchos que traer de casa de mi madre.

Asique la habitación de Peli va ganando espacio poco a poco. Estoy moviendo muebles, colocandolo todo aver si así queda más amplio. Crucemos los dedos.

Por cierto, Peli ya sabe bajarse solo de nuestra cama... Hay que tener mil ojos!

martes, 7 de febrero de 2012

Rinnnggg Rinnnggg

Cuando yo era pequeña, era una niña muy charlatana. Hablaba y hablaba sin parar y aburria hasta a las piedras, hablaba con las vecinas, hablaba con los muñecos, y si hacía falta hablaba sola y me respondía y tenía unas conversaciones muy interesantes conmigo misma.

Por la calle, cuando iba con mi madre, era lo mismo. Hablaba en la cola del súper, en la cola del banco, en la cola de la frutería, con cualquier persona que estuviera cerca. Preguntaba cosas y acosaba a las señoras de tal manera que alguna hasta ponía como excusa que se había olvidado de la leche y se iba de la cola por no aguantarme.

Aparte de ésto, yo era muy descarada. Recuerdo como memorables dos ocasiones, la primera le pregunté a una señora que porqué era tan fea, y la segunda le pregunté a un señor que si su nariz era de verdad o postiza, y cuando me respondió que era de verdad le dije que era como Dumbo. En las dos ocasiones me llevé un perrizco terrible de mi madre, que se moría de verguenza.

Aparte de ésto, yo lo contaba todo. Contaba lo que comía en casa, de qué color era la escobilla de mi váter y que mi padre roncaba cuando echaba la siesta. Y mis padres tenían que andarse con pies de plomo cuando hablaban de algo delante de mi.

Una vez, en la carnicería, una señora me dijo que vaya abrigo más bonito llevaba. Yo dije inmediatamente que no era mio, que era de mi prima, y que ése mes cómo había que comprarle a mi hermana unas gafas muy caras, no teníamos dinero y mi madre se lo tuvo que pedir prestado a mi tia. Consecuencias: un castigo épico y terrible.

A partir de ese momento tuvieron muchísimo más cuidado de lo que decían en mi presencia, y me mandaban a ver los dibujos cuando querían hablar de algo importante. Pero yo escuchaba detrás de las puertas, costumbre que había acogido con mucho gusto desde que una vez vi a mi abuela detrás de las cortinas con la antena puesta para ver lo que decían dos vecinas en el patio. Los espiaba y me parecía la mar de divertido, y luego, cuando soltaba cosas, mis padres se decían uno a otro: ¡pero cómo lo sabe! ¿se lo has dicho tú?; no, se lo habrás dicho tú que se te escapa todo siempre ¡a quien se le ocurre!.

Y llegó un momento que mi hermana se echó un noviecillo medio formal. Yo tendría 8 años y ella 20. Me repitieron por activa y por pasiva que no se lo contara a nadie ni lo comentara con nadie.

Hasta que un fatídico día llamó la mejor amiga de mi hermana por aquel entonces a casa. Tengo que aclarar en éste punto que yo adoraba coger el teléfono, me encantaba, me enloquecía, era feliz respondiendo al teléfono. Como os imaginareis, respondi yo, y la voz de la amiga de mi hermana me preguntó por ella.

Yo puse la voz más cursilonga que pude y dije: no está.... está con RUBEEEENNNN...... (léase con entonación). La amiga en cuestión me dió las gracias y colgó. Yo estaba sola en casa con mi abuela por lo que nadie más fue testigo.

El caso es que despues de esa respuesta que yo consideré totalmente inocente, vino la tormenta. Resulta que mi hermana le había dicho a su amiga que no salía ese día, que se quedaba en casa estudiando, pero sus maquiavélicos planes eran irse con su novio. Por lo que la amiga llamó a media tarde para charlar un poco con ella y preguntarle cómo iba, y se encontró con que le había mentido. Y ésto desencadenó en una fuerte discusión entre ellas, mi hermana llorando, mi madre disgustada... Y buscaron el origen del problema, YO.

Me cayó encima una bronca de dimensiones bíblicas. No entendia muy bien lo que pasaba pero me quedó claro que no debía haberle dicho que estaba con su novio. Porque al decirselo había hecho que dos amigas se separaran y demás. Se me ocurrió decir que la culpa no era mia sino de mi hermana, que la que había mentido era ella, y mi madre se puso de un rojo peligroso.

Las consecuencias fueron tres semanas en mi habitación a oscuras y acostada en mi cama, sólo podía salir para ir al baño y para comer. Ese castigo les encantaba a mis padres, me tuvieron un verano completo (se dice pronto...) en mi habitación a oscuras con la persiana bajada y sin poder hacer nada más que estar acostada "pensando en lo que has hecho" (que en ése caso fue suspender dos). Y despues de las tres semanas, tardé dos meses en poder ver la tele y poder salir a jugar a la calle.

Y la otra parte del desproporcionado castigo fue que se me prohibió tocar el teléfono. Ni acercarme. Con decir que a los 13 todavía no podía responder cuando alguien llamaba... Y si estaba sola en casa lo tenía que dejar sonar, que si era algo importante ya llamarían más tarde.

Es curioso porque cuando entré en la adolescencia, me volví todo lo contrario a como era cuando era niña. Tímida, no levantaba la cabeza del suelo, no hablaba si podía evitarlo, me daba verguenza todo...

Y a día de hoy si llaman al teléfono en casa de mis padres, me da respeto cogerlo.

Estamos que desbordamos

Lleva tres días lloviendo sin parar. Sin parar es sin parar, parece que alguien se aburria allí arriba y está tirando jarras y jarras de agua.

Vivo en una zona verde y lluviosa. El terreno está más que acostumbrado a la lluvia. Pero a tanta no, y como era de esperar, baja el río que esá a un plis de desbordar.

Ésto ya pasó el año pasado, y tuvieron que abrir el pantano porque había riesgo de que reventara la presa. Subimos a verlo (of course) y era impresionante ver todas las compuertas totalmente abiertas. Éste año no hemos subido, básicamente porque sigue lloviendo a cántaros y es muy incómodo salir de casa.

Pero hace dos días, fuimos a dar una vuelta por "arriba", osea, los pueblos que están más arriba. Y el agua caia de todos lados, arrollaba por las montañas y caia de prados y peñas indistintamente. Había una súper catarata en plena carretera y pasemos por debajo dos veces a falta de una porque molaba un montón.

Prados inundados, carreteras medio inundadas... todo estaba inundado y el agua salía de cada peña y de cada piedra. Y ésto fue hace dos días, y sólo llevaba un día lloviendo. Ahora que lleva tres, quien sabe como estará. Por si acaso hay desprendimientos no nos atrevemos a subir otra vez, y por lo que sé, está cortada la carretera en varios puntos y los de los pueblos de arriba no pueden bajar.

Dónde nosotros vivimos, tenemos un prado inmenso delante de casa, y el río. Y el río baja muy, muy alto. Yo me asomo cada poco por si desborda no perdermelo. Nuestras cocheras, que están por debajo del nivel del río, están inundadas.

Si ésto pasara en el sur todavía lo vería más normal. Pero en pleno norte, y en ésta zona que está al ladito de un puerto de montaña, y muy alta, no lo veo tan normal. Y al llevar pasando dos años... no sé yo.

Aver si se está delantando el fin del mundo!

lunes, 6 de febrero de 2012

Qué carganteee

A todos nos toca en nuestro entorno una persona imbécil. Y no imbécil de tener un retraso mental, sino imbécil de apetecerte tirarla por una ventana.

Si no la tienes, no eres consciente del extraño don con el que te ha premiado la vida. Hasta que te encuentras con un imbécil y te das cuenta de lo agustito que estabas antes.

Pero los demás tenemos que aguantar a una persona que nos cae abiertamente mal, a la cual no soportamos y que nos viene de serie, ya porque sea un familiar nuestro, un amigo de un amigo, un familiar de nuestra pareja o un compañero de trabajo. No puedes alejarte de ése ser y tampoco puedes ser descaradamente maleducado con él, porque te traerá consecuencias negativas a ti.

En mi caso, éste ser es el padre de una de mis cuñadas. Es el abuelo de la prima que le saca a Pelillos dos meses. Ya dije en otras ocasiones que odio comparar y que comparen, no es lo mismo hablar en tu casa con tu marido de lo rápido que empezó a andar X y que Y parece que va a tardar más, a decirlo en una comida familiar a gritos, porque puede parecer mal (y de echo parece mal).

Éste hombre, aparte de creerse muy gracioso y ser una de esas personas que no tienen ninguna gracia, es muy cargante. Se ríe y habla a gritos, y no escucha a nadie, sólo habla él. Cuenta chistes sin parar y aunque nadie se ria, por una inexplicable razón sigue y sigue.

Y con Pelillos ya es que me pone negra. Compara siempre y a todas horas a Pelillos con su prima, y como es de esperar, Pelillos sale perdiendo. ¡¡¿Pero no se da cuenta de que eso sobra?!! Su prima es la más guapa, la más lista, la más gorda, la que mejor come, la que mejor anda, la que mejor hace tonterías, la que más guapa está cuando se rie....

Cuando Peli nació, y vió que tenía los ojos azules, dijo inmediatamente: éstos ojos se le quitan porque son ojos de recién nacido y se le van a quitar asique no te hagas ilusiones porque de azules nada. Ahora que tiene casi un año y sigue con los ojos tan azules como cuando nació, dice: madre mia qué mala suerte habéis tenido, ojos azules... para quien los quiera, dan un montón de problemas, y son mucho más delicados, es una pena que no los tenga negritos como X*.

El otro dia dijo que qué mal andaba Peli, que si andaba como un pato todavía, que si iba con las manos levantadas, que ya quisiera andar tan bien con X*. Y me repatea bastante porque X* empezó a andar con 13 meses y Peli empezó a los 10, y ahora anda como ella por mucho que él diga que va como un pato. Y esa es otra, como él gateaba desde bien pequeño y ella nunca gateó, dijo que menuda mala suerte tuvimos, que los que gatean andan muchísimo más tarde que los que no, que ya veriamos, que con año y medio seguro que todavía no iba a andar. Pues toma en la boca.

X* cuando se cae se queda en el suelo como una tortuga y llora. No es capaz de moverse ni de dar vuelta sola. Peli se levanta al momento y no suele llorar a no ser que sea un golpe serio. Pues éste señor tiene los huevos de decir que vaya la que nos espera, porque és independiente y no nos va a querer, que ya podía ser como X* que es cariñosa y cuando se cae pide ayuda a sus papás porque los quiere. Tócate los machos.

Ayer llegó a decirnos que vaya tonto que era, que no sabía poner el dedito del añito como X*, que su nieta había aprendido rapidisimo y que éste era medio bobo porque no hacía cosas como ella. Como lo dice con una cara de risa y un tono de gracia, nadie se lo toma en cuenta, sólo el papá de Pelillos y yo, que estamos ya hasta la peineta.

Su nieta siempre es mejor. Peli ayer subió la escalera de casa de mi suegra y todos estaban asombrados menos él, que dijo que vaya mierda y que menuda tontería y que X* las sube de pie en vez de a gatas, como lo hace él. La puso allí para que todos viéramos lo bien que subía escaleras, y como era de esperar, no supo mover ni un pie. Él dijo que era porque estaba nerviosa. Luego se puso a medirlos para ver quién era más alto y me preguntó cuánto pesa para ver quién pesaba más. Pero bueno hombre, eso no se hace por dios.

Es de éste tipo de personas que creen que lo suyo es lo mejor, y no importa cómo sean los demás o lo que hagan, lo suyo siempre será lo mejor. Y es muuuuuuuuy carganteeeeeee.

Lo llevo con paciencia. Porque aún me queda mucho que aguantar. Pero con una sonrisa y buen humor, todo se lleva mejor :)

domingo, 5 de febrero de 2012

Hemos estado malitos

El otro día, llegué a casa de mi hermana y estaba mi sobri mayor recién despertado de la siesta. Me dió un beso, y yo le pregunté: ¿has dormido bien cariño? ¿has soñado con alguien?, y me respondió: siii, con K* (uno de mis perros). Yo le dije: ¿si? ¿y que hacía K*? Y me contestó: quererme....   ¿No es para comerlo?

Cambiando de tema, Pelillos estuvo un poco malito el martes. Le subió la fiebre por segunda vez en su vida, y estaba molido mi bebé, sólo quería cuello, que lo abrazara y lo tuviera junto a mi, pero no era capaz de dormirse, sólo estaba ahí con los ojitos cansados mirandome. Se me rompia el corazón.

A la 1 de la mañana, despues de haber vomitado 3 veces, lo llevemos a urgencias porque tenía casi 40 y el baño templado y el apiretal no habían funcionado, y yo me preocupé muchísimo. Supongo que será normal y todo eso pero yo es la primera vez que lo veo con tanta fiebre y tan apagado. Nos dijeron que apiretal cada 4 horas, que por la mañana al pediatra, y que estaban todos los niños igual por nuestra zona, sobre todo los de 1 año y 2 años.

Por la mañana, ya no tenía apenas fiebre y estaba bien, pero la que tenía fiebre entonces era yo. 39 y subiendo. Nunca me suele subir la fiebre, y estaba hecha polvo. El papá de pelillos tuvo que llamar al trabajo y decir que no podía ir, y llevarlo él al pediatra y cuidarlo a él y a mi todo el día.


Pero ahora ya estamos bien, y disfrutando de que ha nevado un poquito éstos días, aunque hoy llueve sin parar y se va a llevar toda la nieve.

Queda cada vez menos para el cumple :)

sábado, 4 de febrero de 2012

Abrir una cuenta bancaria a un recién nacido, ¿si o no?

No sé en otras zonas, pero en la mia se lleva la moda de abrir una cuenta bancaria a tu bebé recién nacido, e ir ingresándole allí el dinero que reciba (sea al nacer, en sus cumpleaños, dinero que le dan abuelos o familiares...) o el dinero que los padres quieran mensualmente, con la idea de que cuando llegue a la mayoría de edad y pueda usar su cuenta, tenga allí un dinero.

Mi opinión sobre éste tema es que no me gusta esa moda, por varios motivos. El primero, es que yo, por ejemplo, no tuve una cuenta corriente, ni conozco a nadie que la haya tenido, y no sé qué consecuencias tendría al llegar la mayoría de edad (en sentido de malgastarlo, o no). En mi caso, el dinero que me daban cuando era bebé, mi madre lo guardaba en una hucha y lo iba gastando según yo necesitara cosas, como ropa, pañales o algún gasto extra relacionado conmigo. Hasta que no llegué a una edad en la que yo misma pude guardar mi dinero en mi hucha y entender bien lo que era recibir dinero y ahorrar para comprar cosas que yo quisiera, mi madre guardó allí mi dinero y lo gastó en mí, y sólo en mí. Siempre que necesité dinero, fuera para chuches, juguetes, o para salir cuando fui más mayor, mis padres me lo dieron de su bolsillo, no de mi cuenta bancaria.

Me parece un poco.... inconsciente, llenar una cuenta bancaria sabiendo que tu hijo cuando tenga 18 años podrá hacer con su dinero lo que quiera. Quizá a esa edad sea un hombrecito/mujercita responsable que sabrá que ése dinero no está para malgastarlo, pero tambien puede ser que sea un adolescente revolucionado cuya máxima ambición sea una moto, un coche, ropa de marca, salir los fines de semana o tener todos sus caprichos. Y podría ser que en dos meses, vuele todo ese dinero que guardaste durante tantos años.

Y creo que a no ser que seas una familia con mucha pasta, guardar dinero en cuentas corrientes, no merece la pena. Y no la merece porque creo que es tonto que si un mes tu hijo se rompe las gafas y necesitas 200 euros para unas nuevas, no puedas tocar su cuenta bancaria (porque no quieres), porque allí está su dinero ahorrado que tú le ingresas, y para ti es intocable.

Yo creo que el dinero que les dan a nuestros peques, estará bien gastado siendo en cosas de nuestros hijos. Y por ejemplo llegará un conflicto, cuando a los 5 años entienda que quiere su dinero de su cumple para comprar un juguete que le gusta, y aver cómo le explicas que no, que lo tienes que ingresar para que a los 18 tenga ahí sus ahorros. Pues no, no lo va a entender, y tendrás que darle su dinero del cumple (que para eso es suyo!).

Voy a poner un ejemplo (como siempre) con alguien de mi entorno. Se trata de un niño de 9 años, cuyos abuelos maternos tienen mucho dinero y mucha tontería. Éstos abuelos, aparte de los regalos, le ingresan 3000 euros para su cumpleaños, y otros 3000 para reyes, en la cuenta de dicho nene. Echando cuentas, un millón por año. Más dos que ingresaron nada más abrir la cartilla. El mes pasado, pregunté a dicho niño que qué le habían traido los reyes. Me dijo los regalos, y despues me dijo: Bueno y el dinero de mi abuelo, que me ingresa un millón al año y cuando tenga los 18 me ha dicho que podré irme de putas y de borracheras sin tener que pedirle dinero a la pesada de mi madre. (No os encandalícéis, éste niño su vocabulario consta de: tu puta madre, hija de puta, mira que tetas más gordas tiene esa, apártate o te pateo la puta boca... etc, por cortesía de su abuelo). Y me parece escalofriante, porque me lo imagino con 18 años y me echo a temblar.

No todos los casos son iguales, claro, ni todos los niños están tan malcriados y tan desorientados como lo está éste pobre niño, que oscila entre sus abuelos maternos, que se lo consienten todo, y su madre (que se lleva mal con sus padres) que intenta criarlo sin éxito.

Pero eso me hace pensar... que ese niño es totalmente consciente de que tiene dinero, mucho, en su cuenta, y de que cuando lleguen los ansiados 18, lo podrá usar a su antojo.

En fin, que yo no le he abierto una cuenta a Pelillos, ni se la abriré. Todo el dinero que recibe va directamente a su hucha, y sale de ella cuando necesita cosas exclusivamente para él, como pañales, ropita, calzado o cosas así. Y cuando sea más mayor, él aprenderá a ahorrar para tener su dinero ahí para lo que él quiera.

A fin de cuentas, todos nos hemos criado sin cuentas bancarias, y nos ha ido muy bien ¿no?.

jueves, 2 de febrero de 2012

Parecidos entre nosotros y nuestros hijos

Si hay algo que nos llena de orgullo (y satisfacción) es que nuestros hijos se parezcan a nosotros.

Yo soy de las que pienso que cuando un bebé nace, es complicado sacar un parecido. Están hinchados, quizás deformados por el parto, o simplemente son demasiado pequeñitos para poder sacar un parecido. Porsupuesto hay excepciones, bebés que son clones de su padre/madre desde que nacen.

Pero seamos realistas, hasta que no tienen 6 meses o más, no puedes realmente sacarle un parecido. A lo mejor al nacer te pareció que tenía tu nariz o tu boca, pero con el paso del tiempo ves que tiene la de su padre, su abuelo, su tia segunda, o que su nariz o su boca no se parece a la de ningún familiar.

Por ejemplo, cuando nació Pelillos y lo vimos por primera vez, dijimos al unísono: ¡Es igual que su primo J*!, y ¡Tiene la boca de mamá!.

Nada más lejos de la realidad, a día de hoy, con 11 meses, es un clon de su padre. Es idéntico a él. Salvo por los ojos, que los tiene azules, y vienen de mi parte (de mi abuela paterna). Pero no tiene nada mío. Hay gente que dice que se parece un poco a mi, pero no. La cruel realidad es que mi retoño no ha sacado nada mio.

Debería darle verguenza, ¡yo, que lo llevé 9 meses en mi barriga, pasando un embarazo horrible, un parto de perros! ¡Por lo menos podía haberse dignado a parecerse a mi!

Pero no todo está perdido. En el carácter, somos dos gotitas de agua. Tiene mi genio, mi buen humor, mi sonrisa al despertar, y es tan cariñoso como yo. Incluso mueve los pies para dormirse como lo hago yo. Son pequeños detalles que sólo los padres conocemos, porque, siendo sinceros, no procede que cuando por la calle alguien dice: ¡Es igual que su papá!, yo conteste: Señora, pues mueve los pies para dormirse como yo. No, no procede.
 
Mola mucho que se nos parezcan. Bueno, lo digo bajo la experiencia de papá de Pelillos, que se hincha como un pavo cada vez que alguien se lo dice. Yo me consuelo pensando que cuando sea más mayor la gente diga: Físicamente igual que su padre, pero uy, el carácter... de su madre.

Y para terminar, está mi caso. Yo no me parezco ni a mi padre ni a mi madre. Mi hermana tampoco. ¿Seremos adoptadas? No, las fotos de mi madre embarazada lo desmienten. Bueno, miento, tenemos pinceladas de los dos. Mi hermana ojos claros como mi padre, pelo liso y fino como lo de él... Yo morena como mi madre, ojos oscuros como ella.... Pero eso de: "Tienes las narices de tu padre", nunca lo hemos oido.