sábado, 21 de abril de 2012

Aburrida estoy ya!!

El otro día estábamos en casa de mi suegra, cuando llegó mi cuñado con la prima de Peli, la que le saca dos mesecitos. Enseguida se pusieron a jugar, a quitarse las cosas, a perseguirse, a darse besos... para comerlos.

Mi cuñado nos contó que había llevado a la nena a revisión del hospital ese día, porque nació con poco peso y cada cierto tiempo tiene revisiones. Allí le dijeron que la nena ya debería haber empezado a hablar. Que con 16 meses ya tiene que decir alguna palabra, como mamá, papá, agua..., que no puede ser que no diga nada, que como siga asi, será necesario llevarla a un logopeda.

Ya le había dicho lo mismo el pediatra de nuestro pueblo en la revisión de los 18 meses. Y están super preocupados, intentando que hable por todos los medios posibles. Aparte, como Peli se pasa el día hablando en su "idioma" (nos morimos de risa porque tiene verdaderas conversaciones consigo mismo y con nosotros) aunque no se le entienda nada, (sólo papá, mamá, tatá y poco más) a ellos les mortifica ver cómo Peli, aunque sea sin que se le entienda, habla y habla, y la suya sólo señala y dice AAAAA. El día del que os hablo, mi cuñado llegó a decir que era injusto que Peli ya medio hablara, porque la suya era mayor y sabía hacer muchas más cosas que Peli.

Constantemente los miden. Y cuando ven que Peli aún es más bajito que ella, se quedan mucho más tranquilos y dicen "vaya, y eso que es un niño y los niños son más altos que las niñas.....". Lo cogen en brazos un momento para decir "uy que poco pesa, comparado con X*", y a mi me está empezando a parecer que lo cogen sólo para ver cuánto pesa, porque lo cogen, dicen eso y lo ponen en el suelo al momento. Siempre están diciendole a la nena "X* baila, X* enséñales cómo preparas café, X* pon cara de foto, X* ponte guapa", para al poco preguntar "y Peli no hace nada????" cuando saben perfectamente que Peli va a su ritmo, que nosotros no queremos tener un mono de feria que repita nuestros actos sino un hijo que vaya descubriendo su mundo poco a poco. Y lo preguntan para que a todos nos quede claro que ella sí lo hace.

Y por éstos motivos, mis cuñados están tan preocupados con que Peli ya hable en su media lengua y ella no. Desde que hace unas semanas el pediatra les dijo lo mismo, que debería hablar, hemos pasado de que no nos llamen nunca, a que nos llamen una vez cada dos días, para preguntar como quien no quiere la cosa, si a Peli se le entiende algo ya. El día del que os hablé al principio, mi cuñado dijo que todavía estaba tranquilo porque a Peli no se le entendía y que todavía podía empezar a hablar X* primero que él. Por favor!!!! Que alguien me diga si ésto es normal!!!!

Cada niño tiene su ritmo, su tiempo para todo, unos hablan primero, otros despues. A mí me da igual que Peli hable primero o despues y porsupuesto no lo voy a llevar a un logopeda a no ser que vea que tiene un problema real, no me importa si empieza a hablar ya o sigue con su media lengua.

De verdad, me cansan pero muchísimo las comparaciones. Y me molesta que a todas horas estén igual. Nunca digo nada, pero tengo miedo que llegue un día y me canse y explote!.

Hace una semana, en una comida familiar, mi cuñada estuvo enumerando las cosas que X* hace y Peli no. Es que es el colmo, de verdad no ven que esas cosas pueden molestar?

Siguen obsesionados con que Peli haya caminado primero que ella. A día de hoy todavía están con las tonterías de "X* camina más rígida, con más cuidado, Peli va a lo loco". Cuando Peli se cae y se levanta solo al momento (ella si se cae se queda tumbada llorando) dicen que eso lo hace porque como es tan delgado no le cuesta tanto levantarse, que claro, X* con lo gordita que está lo tiene más difícil. Y lo triste es que realmente ni Peli está delgado ni ella tan gorda. Por dios yo es que estoy harta!

Aunque en realidad no sé de qué me extraño, la familia del papá de Peli es muy así, es muy de yo cobro tanto y tú no, yo tengo estudios y tú no... Son un poco clasistas, y cuánto más cobres mejor les vas a caer.

En fin, que aprovecho para decir aquí, ya que puedo, que ESTOY HARTA DE LAS COMPARACIONES!!!!!!!!!!!!

viernes, 20 de abril de 2012

Después de dar a luz

Me pusieron 3 puntos en el parto, y la verdad es que sentía la zona tirante pero aguantable. Al sentarme era cuando más me tiraba la zona. A los dos días de nacer Peli y estando todo bien, salimos del hospital a mediodía, brillaba el sol pese a ser un febrero lluvioso.

Cuando lleguemos a casa, con Peli, mi chico y mi madre, tuve que ponerme a fregar. Pese al barrigón, los días antes de ponerme de parto había dado un buen repaso a toda la casa. Pero se me olvidó una cosa: nunca subestimes el poder de enguarrecer que tiene un hombre solo durante dos días, aunque esté sólo unas pocas horas en casa.

El baño hecho unos zorros, la cama sin hacer, la cocina sucia, sin barrer, botas (y suelo) llenas de barro en la puerta... obra de mi chico, claro!. El pobre había estado en el hospital con nosotros todo el tiempo, era el primero en llegar y el último en irse, y luego cuando llegaba a casa estaba rendido y se acostaba sin más.

Pero claro.. en el momento de abrir la puerta y ver cómo estaba la cosa, yo con mis hormonas revolucionadísimas, muy nerviosa, los puntos tirándome ahí abajo y la cabeza como un bombo de aguantar a mi suegra toda la mañana dándome órdenes acerca de Peli, entré en cólera rápidamente!! Me agobié un montón (mejor dicho tuve el mayor agobio del mundo), me dieron ganas de llorar, y en media hora iba a tener la casa llenita de gente y familiares que venían a ver a Peli.

Para variar venían las típicas señoras criticonas (todos tenemos una en la familia creo, y si no son familia son vecinas de tu madre o amigas de tu madre...) que te pasan hasta el dedo para ver si hay polvo, y yo con todo patas arriba!!

Peli se portó como un bendito, durmiendo recién instalado en su minicuna, y mi madre, mi chico y yo venga a limpiar a mil por hora. A día de hoy no sé cómo nos dió tiempo. Y media hora depues, unas 12 personas en casa. Locura total. Con decir que la única foto del estante de arriba del mueble del salón que tenía un poco del polvo, la tuvo que cojer la señora más repelente de todas, que a día de hoy me consta que sigue diciendo que soy una dejada que tengo la casa hecha un asco.

La verdad es que lo pienso ahora y menuda tontería. No sé de dónde se saca esa costumbre de que venga todo el mundo a verte a casa en los primeros días que es cuándo menos deberían. Y parece que hay que tenerlo todo perfecto, limpio y reluciente, café y pastitas, sonrisas para todos... Cuando a veces lo que estás es agotada y sólo quieres descansar y estar tranquila con tu bebé y su padre.

No me volverá a pasar cuando decidamos darle un hermanito a Peli, porque voy a dejar bien claro que no quiero la casa llena de gente nada más llegar del hospital. Me arrepiento un montón y me pongo triste cuando pienso en ése día. Era el primer día de mi Peli en su casa, con sus papás, y en vez de estar los tres bien agusto y tranquilos, estuvimos rodeados de gente, familia, amigos y señoras que no son familia pero se creen que si, y hubo algunas que no se marcharon hasta pasadas las 10 de la noche, pese a claras indirectas del papá de Peli que estaba entrando en cólera también.

Y yo, tras un horror de parto de 9 horas y tres noches sin dormir (la del parto y las dos que pasé en el hospital), más lo cansada que estaba, más los puntos ahí tirando, más la ansiedad que me entró porque sólo quería acostarme a descansar con mi bebé en los brazos.... estaba que mordía.

Lo más gracioso es que me decían: ay hija, que bien te veo, yo me pasé los primeros días en la cama agotada... tú parece que no has dado a luz.

No te jode!!

jueves, 19 de abril de 2012

Los pelos de Peli

Si hay algo a lo que Peli tiene un terror absoluto (quitando la alcachofa de la ducha, que no la puede ni mirar sin echarse a temblar pese a que nunca lo hemos bañado con ella) es a cortarse el pelo.

Nació muy peludín y yo encantada, porque me encanta el pelo largo. Pronto se hizo evidente que necesitaba un corte de pelo urgente, y después de su bautizo, a los 3 meses aproximadamente, tuvo su primer encuentro con "su peor pesadilla" LA MÁQUINA DE CORTAR EL PELO.

Vino a casa nuestra pelu particular, que es una prima del papá de Peli que es peluquera. Ella me dijo que si lloraba la primera vez, iba a llorar siempre al cortar el pelo, y si no lloraba, no iba a llorar nunca.

Pues lloró. Y vaya cómo lloró. No importaba si era con máquina o tijeras, no quería de ninguna de las dos formas. Se lo cortó lo justo y se le pasó el susto rápido.

Las sucesivas veces que ha pasado por tijeras, han sido iguales. Sólo que ahora, cómo ya es más mayor y puede moverse, intentar escapar, pegarnos manotazos, echar la cabeza para atrás y gritar como si lo estuvieramos despellejando vivo, es más horrible aún. No sé porqué tiene ese miedo, pero es ver la máquina de cortar el pelo y empezar a hacer "nonono" con la cabeza y huir. Se la he dado en otros momentos para que la viera y la tocara y viera que no hacía nada pero no quiere. De echo tengo que esconder hasta la máquina de su padre de afeitarse porque no puede ni verla.


Cuando le ponemos la batita de colores ya sabe para lo que es y ya se pone a llorar. Hemos probado sin ponersela, pero nada más que ve a la prima de su padre acercarse con la máquina ya lo sabe y es igual. Lo he llevado a mi peluquera aver si cambiando de persona iba mejor pero nada. ¡Que no quiere cortarse el pelo!

Lo malo es que le crece a un ritmo increible. Intento espaciar los cortes todo lo posible... y espero que vaya poco a poco perdiendo el miedo... La última vez como tenía una piruleta aguantó bastante bien.

¡Compraré toneladas de piruletas cuando toque pelu!.

sábado, 7 de abril de 2012

La risa de Peli

Peli es muy alegre. Se ríe por todo, y con todo el mundo. No nos extraña nada cuando alguien lo coje en brazos. Cuando está en el parque, va con sus pasitos decididos a dónde él quiere, y sólo comprueba que yo esté cerca. Ve a los niños en el columpio y se ríe. Lo subo al columpio y se ríe.

Cuando lo desvisto y le muerdo la barriga o las piernecitas, se muere de risa y le entra el hipo. Cuando está en la bañera la disfruta plenamente y hace burbujas en el agua metiendo toda la cara y se ríe. Tiene una risa tan limpia, tan bonita, tan sincera.

Se vuelve loco de alegría con los perros. Se ríe viendo a su primo mayor correr, y lo intenta imitar. Se ríe cuando su padre lo lanza al aire y él cree que vuela.

Es tan intenso, que cuando llora, llora con la misma fuerza que cuando ríe. También llora por muchas cosas, por ponerse la chaqueta, por ponerse los zapatos, porque quiere la piruleta de su primo, porque no quiere salir de la bañera. Llora con fuerza y con lágrimas, y se le pasa el enfado tan rápido como le vino. Nunca ha cogido aún una rabieta importante (toco madera), siempre que llora es por un motivo, y se le pasa cuando lo pongo en el suelo, cuando lo muerdo, o cuando le doy un abrazo con cosquillas. Entonces me mira y me sonríe con sus dientes bien a la vista.

El otro día fuimos a casa de mi abuela, su bisabuela. Estaba la hija de una prima carnal mía, que tiene 6 años. Es una niña muy consentida. Sus abuelos (mis tios) en cuanto lleguemos ya dijeron que no se podían acercar a Peli porque la niña sufre. La única que cogió a Peli en brazos y le habló y le dió besos fue mi prima, la mamá de la niña.

La niña estaba seria, desde que ha nacido la he visto muy pocas veces, pero la he visto reirse veces contadas. Estaba en los brazos de su abuela, no nos quiso dar un beso a nadie, y no quería que se le acercara Peli bajo ningún concepto. Si Peli iba hacia uno de sus abuelos, lloraba y pedía que la cogieran en cuello.

Era un contraste muy grande con mi Peli, que estaba sonriendo a todos, contento de estar en un sitio nuevo y no muy explorado, que nos contaba cosas con su media lengua y se ponía a bailar con la tele. La niña seguía enfurruñada en brazos de su abuela tapandose la cara con sus manos, no quería ni vernos. Los abuelos (mis tios) nos gritaban que no nos acercaramos, que si podía ser que no cogieramos mucho a Peli porque la niña sentía muchos celos, y a la vez no hacían más que decirle que era la más guapa, que sólo la querían a ella, que ese niño se iba a ir pronto, que ella era la más lista...

Flaco favor le están haciendo. Yo me quedo con la risa de mi Peli.

lunes, 5 de marzo de 2012

Peli Peli y los dibus

A Peli le chiflan los dibus. Le encanta verlos, bailar con las canciones... Se lo pasa pipa. En casa no tenemos Digital+ ni Imagenio ni nada parecido, la tele es la que hay. Sólo vemos dos canales de dibus, y los que más le gustan son Phineas y Ferb, el Tiovivo Mágico y Martín Martín, supongo que por la música y los colores y eso. No soporta a Pocoyó (menos mal porque yo tampoco jaja) ni a los lunnis.

Con el tiempo, cuando sea más mayorcito, papá quiere poner Digital + para que tenga más variedad de dibus. Tengo que admitir que a mi no me hace mucha gracia la idea. No me gustaría que se pasara el día con la nariz metida en la tele. Mi sobri mayor, cuando ve la tele (muchas horas al día) no escucha ni contesta a nadie. Simplemente está ahí mirando, y tenemos comprobado que a veces se le cae hasta la baba jaja. Y no me gustaría demasiado que Peli estuviera así.

En mi época sólo había dibus en la 2 al mediodía, y los fines de semana por la mañana. Por la tarde creo que también había algún dibu pero yo dedicaba las tardes a jugar sola con las muñecas o leer u otras cosas. Luego llegó a mi vida el Digital +, pero ya era más mayorcita. Si lo llego a tener de pequeña me vuelvo loca con tantos dibus! No saldría de mi casa seguro.

Creo que se ha perdido la esencia de jugar en la calle con amigos o inventarse uno sus historias y sus juegos. Hoy en día con la tele y las consolas los niños no tienen necesidad de utilizar la imaginación ni de inventarse sus juegos. Me parece que se lo damos ya todo demasiado hecho.

Nosotros, por ahora, vemos los dibus un poquito por la mañana y un poquito antes de irnos a dormir, y el resto del tiempo jugamos los dos, o los tres, o juega solo con sus juguetes y se lo ve feliz y contento. Su papi piensa que deberíamos dejarle los dibus puestos de fondo, pero, si no los pide, ¿para qué? aún es muy pequeño, y aunque se ve que le gustan, en el fondo él no entiende si hay dibus o no. Cuando los pida, otro gallo cantará!

sábado, 3 de marzo de 2012

Primer cumple de Peli en una guardería

Ayer fue una tarde muy rara. Peli tenía cumple, el cumple de un niño de 7 años hijo de unos de nuestros amigos. El cumple era en la guardería del pueblo, y Peli allá que fue, con todos los niños, que eran de 7 años como el cumpleañero. Yo pensaba que era en un sitio de bolas que los papás estamos allí tomando un café mientras los vemos jugar, pero el papá de Peli se olvidó de decirme que era en la guardería hasta 10 minutos antes de llevarlo.

Asique me encontré de sopetón con que tenía que dejarlo allí de 5 y media a 8 y nosotros mientras irnos a una cafetería. Allí les daban la merienda, soplaba las velas el cumpleañero y le daban los regalos, y nosotros iriamos a buscarlos a las 8.

Yo sabía que Peli iba a disfrutar mucho. Había muchísimos juguetes y cosas que en cuanto las vió, pidió irse al suelo y se fue derechito a jugar sin mirar atrás nisiquiera. El papá del cumpleañero me aseguró que las cuidadoras eran profesionales y que podía dejarlo allí con toda tranquilidad. Nada más que lo vieron ya lo cogieron en brazos y le dieron besos y me dijeron que ellas le daban merienda y miraban el culete para cambiarlo y eso.

Pero me fui un poco mal agusto. No sé, pensaba tenerlo al lado mientras lo veía jugar en las bolas y me encontré derrepente con que se iba a quedar allí solito con los otros niños. El cumpleañero quiere mucho a Peli y por eso quiso que estuviera allí.

A las 8 fuimos a por él. Al llegar aún no podían salir los nenes, y vimos un ratito a Peli por el cristal, primero con una bola en la mano, luego con un coche, jugando.... encantado. Con su chupete en la boca iba a lo suyo, seguía a los otros niños, luego se iba a jugar sólo... Cuando empezaron a salir los niños, él se vino solito y lo cogió su papi.

Yo sentí una sensación muy rara cuando lo estaba viendo por el cristal y cuando salió. Me dieron incluso ganas de llorar de los nervios. No sé, era la primera vez que lo dejamos así en una guardería o en un sitio en el que no está con nosotros o con algún familiar. Lo que habría dado por verlo por un agujerito.

Salieron la dueña de la guardería a felicitarnos. Nos dijero que era un niño "perfecto", que sólo lo tuvo que coger en brazos para "salvarlo" cuando alguno de los mayores iba muy embalado. Pregunté cómo se había portado, si había llorado, y me dijo que para nada. Que estuvo a lo suyo todo el tiempo, jugando, que cuando acabaron de merendar y los niños volvieron a jugar, él se quedó tranquilamente comiendo un poco más y luego fue a jugar otra vez, que habia sido buenísimo y que las tenía enamoradas.

Él tenía pinta de haberselo pasado pipa. En cuanto lleguemos a casa, un rato despues, bañito bibi y se durmió al momento. Estaba rendido.

Les dieron un revoltijo y les sacaron fotos, luego le pasarán el cd a los papás del cumpleañero y nos pasarán las fotos que haya de Peli. Tengo ganas de verlas.

Ha sido su primer cumple en una guardería. Y creo que se lo ha pasado como nunca. La que no se lo ha pasado tan bien fui yo....

viernes, 2 de marzo de 2012

Sillas de bastones

Antes de que Peli naciera, mis padres nos regalaron el carrito. Mi madre lo vió en una tienda y se enamoró, nos llevó corriendo al papá de Peli y a mi a verlo y nos enamoró también. Es el Bebecar edición especial 2010. Peli nació en febrero del 2011, y el carrito ya lo trajimos en diciembre de 2010.


Es un carrito cómodo, práctico y plega súper bien. Consta de huevito, capazo y sillita de paseo. Ahora, lógicamente, ya estamos con la sillita de paseo, desde que Peli empezó a estar incómodo en el capazo y a querer sentarse y ver el mundo.

A mi me gustan mucho las inglesinas clásicas. Me encantan. Pero me encantan para niña. Soy totalmente opuesta en cuanto al estilo para niñas y para niños. Para niño soy my moderna y no me gustan ni los lazos ni las puntillas ni las ranitas ni nada de eso. Pero para niña soy muy clásica.

Como Peli era niño (y aparte el papá de Peli no quiere ver la inglesina ni pintada) compremos el Bebecar. Habíamos mirado el Bugaboo, que lo tiene mi hermana, pero sinceramente no me gusta. No me parece bonito y aunque sea muy práctico no nos gustaba.

Ahora, con un añito recién cumplido, seguimos en la sillita del Bebecar. Peli está muy cómodo, le encanta y la señala en casa para decirme que se quiere ir a la calle, la silla es cómoda y práctica, y estamos bien así. Pero nuestro entorno insiste e insiste en que compremos una silla de bastones.

Y yo me pregunto, ¿para qué vamos a comprar una silla de bastones si tenemos ésta? ¿No es absurdo? Por muy cómoda que sea, que no lo niego. Si es por espacio en el coche, mi sobri mayor tiene una que ha usado dos veces en su vida y que mi hermana tiene ahí completamente nueva para dejarmela para ir a la playa o algún lado en el que la nuestra ocupe demasiado. 

Nuestro coche es grande y cabe perfectamente la silla plegada, incluso cabe la silla y una compra del mes, asique imaginaos. Yo no tengo carnet de conducir, por lo que siempre que la silla va en el coche, vamos los 3. No es lo mismo que ir uno solo a todos lados y tener que sacar la silla, el niño... No. Mis cuñados insisten especialmente con la de bastones. Ellos compraron un carrito igual que el nuestro pero en negro. Y la sillita la usaron muy, muy poco, y regalaron el carrito completo. Enseguida compraron la de bastones.

Pero es que ellos tienen dos coches muy pequeños y casi siempre va uno solo con la nena porque trabajan los dos. Y es más práctica la de bastones para todo, porque andan siempre corre que te corre mete y saca carrito del coche, y nena, y bolsa de la nena.... Lo entiendo. Pero si a nosotros no nos hace falta, ¿para qué la queremos? Me daría verguenza, con el montón de dinero que gastaron mis padres en el carrito, ahora comprar una de bastones sin necesitarla. Aparte que no me gustan nada....

Para el cumple de Peli estuvieron semanas diciendo que iban a regalarle una silla de bastones. Insistimos muchísimo en que no la queríamos, que no nos hace ninguna falta y al final no la compraron.

Pero siguen cada vez que nos ven con la canción de la sillita de bastones. Y me apetece decirles que no porque ellos la tengan yo tengo que tenerla también. ¡Estamos bien así!.